-Vladimir Lenin
Y así es, hace unas semanas cada uno hacíamos nuestras vidas, de una forma mas o menos feliz, pero sentíamos algo que ahora no, la libertad.
Estábamos sumergidos en, nuestra ahora amada, rutina. Algo se oía hablar de un virus en el gigante asiático, pero como geográficamente lo sentíamos lejos todos seguíamos con nuestras vidas como si no nos fuera a pasar.
Un día, de repente, se conoce la existencia de algunos casos en España, pero como eran pocos todos seguíamos con nuestra vida como si nada fuera a pasar. Hasta que pasa.
Un día ya no podemos salir de nuestras casas. Ni para ir a trabajar a no ser que tu profesión sea considerada esencial.
Algo que sentíamos tan lejos lo tenemos aquí con nosotros y con unas cifras escalofriantes. Nadie se había preparado para ello así que hay que reaccionar, rozando la improvisación.
Estamos en una situación totalmente extraordinaria. Nunca hemos vivido algo parecido, ni barajamos en ningún momento de nuestras vidas que pudiera suceder.
Vivimos en un momento en el que las malas noticias están a la orden del día, esto unido a la gran incertidumbre en la que vivimos nos hacen sentirnos descolocados cuanto menos.
Esta pandemia está dejando trágicas consecuencias en el ámbito sanitario, ahora el que mayor urgencia de actuación requiere. Pero también esta perjudicando y produciendo cambios absolutamente radicales. Uno de ellos es sin duda la educación.
Las aulas se han trasladado a los hogares y eso, gestionado de forma inadecuada puede traer graves consecuencias.
En primer lugar, hay que ser consciente de que no todos los hogares con hijos en escolarizados tienen acceso a internet o incluso no tienen capacidad económica para adquirir un dispositivo, lo que en estos momentos les puede ocasionar retrasos importantes. Llevando esto al extremo, hay muchos alumnos que en sus hogares no tienen un espacio adecuado para poder asistir a sus clases.
Es necesario un espacio físico en el que llevar a cabo el proceso educativo por dos motivos: el primero es que, como comenta Ines Dussel en su conferencia “La clase en pantunflas” para poder lograr esta emancipación bidireccional padres-hijos. El segundo motivo no es otro que cubrir las necesidades de tutela presencial de los alumnos en la actualidad, ya que en muchas ocasiones ambos padres trabajan y existen dificultades para responder presencialmente de sus hijos sin el apoyo de las instituciones educativas.
Es obvio que las redes digitales facilitan en gran medida las redes afectivas y del conocimiento, pero resulta esencial que todos tengamos acceso para garantizar una igualdad de oportunidades.
En estos momentos una de las mejores políticas que se pueden adoptar es garantizar la conectividad mas barata a los hogares mas perjudicados con hijos en edad escolar.
En cuanto a las clases vía telemática es muy complicado establecer una manera de organizarlas y llevarlas a cabo. Lo que esta claro es que esta situación va a pasar y mas que centrarnos en como impartirlas deberíamos hacerlo en si el contenido y estructura del currículo es adecuada.
En cuanto a las expectativas de futuro de la educación tras esta coyuntura se habla de si esta situación que estamos viviendo va a ocasionar una serie de transformaciones en el ámbito educativo. Pero nada mas lejos de la realidad. Desde mi punto de vista se cree eso por el momento de excepcionalidad que estamos viviendo. En cuanto se retomen las clases con normalidad esto habrá pasado y con ello toda expectativa de cambio.